Blog dedicado a la biografía breve de personajes destacados y curiosos de la provincia de Guadalajara, hasta el siglo XX, por Tomás Gismera Velasco.-correo: atienzadelosjuglares@gmail.com

domingo, mayo 22, 2016

MARIANO BARBERÁN Y TROS DE ILARDUYA

Aviador
Guadalajara, 14 de octubre de 1895 – México, 20 de junio de 1933?

Hijo de un oficial de la Academia de Ingenieros originario de Murcia, Mariano Barberán nació en Guadalajara el 14 de octubre de 1895. 

Al igual que su hermano mayor, Francisco, y de la mano de su padre, ingresaría en la Academia de Ingenieros de Guadalajara en 1910, pasando posteriormente al cuerpo de Infantería, desde el que pasaría al de Aviación, siendo piloto de aeroplanos en 1919. 

Participó en la Guerra de Africa que tuvo lugar en los años siguientes, donde realizó arriesgadas misiones de guerra que le valieron la Medalla Militar Individual. 
Tomó parte en el desembarco de Alhucemas de 1925 al mando del Grupo de la Escuadra de Instrucción, y al año siguiente planificó junto a un grupo de oficiales encabezado por el Comandante Ramón Franco, el vuelo del Plus Ultra, uno de los primeros proyectos de la naciente aviación española, con intención de llegar a América. Vuelo que no llegaría a realizar por divergencias con algunos mandos del Ejército, llegando a pedir la baja en el cuerpo de Aviación. Baja que revocaría tiempo después para continuar siendo uno de los más experimentados pilotos españoles de su tiempo.

En 1928 comenzó a preparar lo que sería el primer vuelo transoceánico, en vuelo directo y sin escalas, entre Europa y América, llevándolo finalmente a cabo en el avión Cuatro Vientos, en el mes de junio de 1933. Vuelo en el que acompañó al teniente Joaquín Collar Sierra, actuando Barberán como observador, para levantar la carta de vuelo entre Sevilla y La Habana, lugares de despegue y aterrizaje del avión, que con la ayuda mecánica de Modesto Madariaga, despegó de la base aérea de Tablada, en Sevilla, en la madrugada del 10 de junio de 1933. 

Tras 39 horas y 55 minutos de vuelo directo e initerrumpido, aterrizó en el aeródromo de Camagüey, llegando al día siguiente a La Habana, donde fueron recibidos como héroes. La expectación vivida en Cuba con la llegada del aparato no sólo se trasladó a España, sino que dio la vuelta al mundo, ya que era la primera vez en la que desde Europa un avión realizaba semejante hazaña.

Tras recibir toda clase de homenajes a lo largo de diez días, en los que les entregaron las mayores distinciones de la isla, el 20 de junio Mariano Barberán y Joaquín Collar reanudaron su vuelo, con intención de llegar a Méjico D.F. la misma tarde. Siendo esperados en el aeropuerto de Balbuena con la misma expectación o mayor, que la que los llevó por las calles de La Habana, calculándose que en el aeropuerto los esperaban en torno a las sesenta mil personas, entre ellas, el Gobierno de la nación en pleno, así como los embajadores de los distintos países representados en México.

Una escuadrilla de aeroplanos de la aviación mejicana escoltaría al avión español desde el momento en el que se adentrase en sus cielos, no obstante el tiempo poco favorable para volar de aquel día. A pesar de ello, el avión Cuatro Vientos cruzó el estrecho de Florida y fue avistado sobre cielo mexicano, registrándose su paso por diversas ciudades, la última Ciudad del Carmen, en dirección nuevamente al mar, supuestamente con intención de esquivar una tormenta que descargaba entonces sobre la selva de Chiapas. Sin que a partir de aquel momento volviese a vérsele.

Durante más de diez días, por tierra mar y aire, miles de personas y decenas de aviones militares de México, Belice, Colombia, Costa Rica e incluso de los Estados Unidos, lo estuvieron buscando, calculándose que participaron en aquellos trabajos en torno a las veinticinco mil personas y doscientos aparatos, sin que se encontrase de los aviadores o del avión el menor rastro.

En su memoria se hicieron decenas de homenajes en todo el mundo, recibiendo a título póstumo las más altas condecoraciones de México, España, Estados Unidos o Argentina.

El misterio que rodeó la desaparición del avión hizo llegar a pensar que tomó tierra en algún recóndito lugar de la selva de Chiapas, donde habrían sido asesinados los pilotos para robarles, haciendo desaparecer el avión para eliminar las pruebas. Nada de ello se pudo demostrar.

Un amplio estudio de la aviación española llevó a decenas de aviadores en busca de su rastro a tierras de México, con resultados negativos, adoptando para su desaparición la tesis oficial de que derribado por la tormenta cayó al mar, donde desapareció.
Días después de su anunciado aterrizaje, apareció en las playas del Golfo de México una rueda que el mecánico del avión, Modesto Madariaga, reconoció como perteneciente al Cuatro Vientos.

La ruta que abrieron, cuya carta de navegación fue entregada en La Habana al capitán guadalajareño Pedro Vives, continúa utilizándose, al día de hoy, por la aviación comercial. 




El 10 de Junio de 1933 comenzó una de las mayores hazañas de la aviación mundial. La protagonizaron dos españoles. Uno de ellos natural de Guadalajara.
El Vuelo del Cuatro Vientos marcó un antes y un después en la aviación.
"Cuatro Vientos. El prodigioso vuelo de Barberán y Collar", está considerado como uno de los mejores libros que tratan el tema y se adentran en la historia:
"El autor, Tomás Gismera Velasco, paisano de Mariano Barberán, ha hecho una creación literaria en la que se entrelazan las aventuras y riesgos del vuelo del Cuatro Vientos con la turbulenta marcha de la recién instaurada República Española....
...la obra de Gismera es un verdadero oasis en ese erial de desinformación a que estábamos habituados..." (Manuel Ruiz Romero Bataller. Primer historiador de la aviación de México).







El 10 de junio de 1933 partió de España el avión Cuatro Vientos, pilotado por el teniente Joaquín Cóllar y llevando como observador al capitán Mariano Barberán, autor del proyecto. Aterrizaron en la isla de Cuba tras casi veinte horas de vuelo. Era la primera vez que un avión lo hacía desde Europa a América, un vuelo directo y sin repostar. Días después debían de continuar su vuelo a México y a Chicago. Miles de personas los esperaban. Se habían convertido en héroes de la avión mundial. Nunca llegaron. Miles de personas los buscaron a través de gran parte del continente americano. Y los continúan buscando.





Tomás Gismera Velasco
Para saber más: Cuatro Vientos. El Prodigioso vuelo de Barberán y Cóllar. Tomás Gismera Velasco.

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